Mi mundo en azul: Alumbramiento.
18:04 | Author: brujilla de las letras diosa de la cafeína.

La madrugada del ocho corría tranquilamente, tuvimos la visita de una vieja amiga quien nos amenizó las horas, una, dos, tres, cuatro de la mañana y la plática no terminaba, entre consejos sobre saltos sin vendas y aventuras pasadas se dieron las 7 de la mañana, caray es tempranamente tarde nos dijimos y sin más demora la despedí en la puerta de mi casa, acto seguido busqué un poco de agua, me distraje con el televisor en lo que me llegaba la hora del sueño cuando de pronto tuve unas tremendas ganas de ir al baño, recorrí las habitaciones, me cercioré de que todos estaban aún dormidos y abrí la puerta del sanitario, después de quitarme el pantalón me percaté de que algo había sucedido durante la madrugada y que esos dolores que sentía un poco más fuertes que de costumbre eran el anuncio de la llegada de mi hijo, corrían los cuarenta minutos después de las siete cuando pude ver algo gelatinoso saliendo de mi, perfecto pensé, extrañamente en lugar de sentir los nervios o miedos normales tuve una inmensa alegría, había estado esperando tanto este momento, me habían contado tanto de cómo era que iniciaba la labor de parto que me sentí perfectamente preparada, tranquilamente salí del baño, tomé el teléfono, le marque a mi amado, -¿ya?- me dijo tremendamente nervioso, si amor le dije. –Oficialmente ha iniciado todo-; -Bien cómo estas todo bien- y su voz aún temblaba. – Si todo bien, aún falta, sólo ha dado inicio, hoy conocemos a nuestro hijo.- Le dije; -Perfecto amor voy para allá- Y escuchaba esa emoción difícil de describir en su voz, esos nervios se habían transformado en el cumplimiento de esa espera. –Ok amor te espero. –TE AMO, nos dijimos antes de colgar. Me vi con el teléfono entre las manos, ¿sería un buen momento para avisar a los amigos? pensé, debo de ser estratégica, y me decidí por hacer tan solo dos llamadas a las personas en las que confiaba podrían correr la voz, así lo hice, acto seguido encendí el calentador de agua las contracciones eran más seguidas y más intensas, lleve en conteo exacto para poder mostrarlas al médico, no quería despertar a nadie más de la casa, sabía que aún me quedaba tiempo por delante y no deseaba poner nerviosa a mi madre, no hizo falta como buena madre de brujita ya estaba despierta,- Hoy nace tu nieto- le dije; -¿Ya te sientes mal?- preguntó con esos ojitos expectantes. –No, no me siento mal pero hace rato arrojé el tapón mucoso y ya tengo las contracciones más seguidas- Le contesté. -¿Quieres que te lleve al hospital?, me preguntó-; -No madre, ya viene David, ahora me voy a meter a bañar, le contesté; -Báñate con el agua lo más caliente que la soportes para que te relaje todos los músculos y lo tengas más pronto. Finalizo la conversación. Salí de bañarme, me vestí, revisé la maleta, cambio de ropa, papeles, efectivo, todo en orden, en eso escuché la puerta, mi amado había llegado, sentí tanta ternura al ver su rostro palidecido por la emoción, los miedos, los nervios, me abrazó con todas sus fuerzas, me beso de forma impresionante, -Vamos a tener un bebé- me dijo, yo sólo moví afirmativamente la cabeza, y permanecí abrazada a él. Salimos a caminar, la mañana estaba calurosa con un sol que te quemaba, aún así nos aventuramos al asfalto para acelerar la labor de parto, tres pasos una contracción un abrazo fuerte mientras me masajeaba la espalda, después de un par de vueltas regresamos a casa, eran cerca de las 11 de la mañana cuando partimos para el hospital, después de los tramites burocráticos finalmente entré a la que seria mi habitación, me puse la bata muestra traseros en tanto que David acomodaba las cosas y le llamaba a mi madre para avisarle que ya estábamos en el cuarto, poco después entro una enfermera para colocarme un suero y darme algunas indicaciones para que el parto fuera lo más rápido posible y con el supuesto menor dolor, pasaron dos horas más, David fue a desayunar mis dolores aumentaban pero aún tenía el humor necesario para reírme de las bromas que me hacía intentando amenizar mi rato. – No amor no risa, si me río se me van las fuerzas y no puedo hacer nada para controlar la contracción-. le decía. Pero después hacía un tipo de cara o se ponía a imitar mis dolores diciéndome que a él también le daban, o que yo lo había embarazado, o contándole a Cacahuate la versión distorsionada de su concepción, o me abrazaba, o me besaba para que mis dolores fueran menos fuertes, hasta el momento las cosas marchaban bien, el ginecólogo me decía, no aún tenemos mucho camino por delante creeme estas muy tranquila. ¿Tranquila, que no ve que me duele idiota?, pensaba, (ja pobre ilusa).
La inyección de oxitocina llevaba ya un par de horas en mi sistema, horas en que el buen humor había casi desaparecido por completo, y sólo me quedaba un poco de ternura por ver a mi amado hacer maromas y decirle a Cacahuate que ya cooperara y no hiciera más sufrir a su mami. A las 6 de la tarde todo era insufrible, me dolía hasta el aire, tuve unas tremenda ganas de vomitar, lo hice, ácidos gástricos pues llevaba más de 18 horas de no ingerir alimentos, mi último consumo fue la noche anterior a las 20 horas, es increíble pero tras el esfuerzo del vómito conseguí romper la fuente, tras eso se desató la furia de la naturaleza, la media hora que siguió conseguí dilatar los cinco cm restantes, mi amado no se despegó ni un instante del pie de la cama, no dejó de tomarme de la mano y hablarle a su hijo para que no tuviera miedo de salir, es aquí dónde debo de decir que nada te prepara para este momento, que de muy poco sirvió todo lo leído, todo lo escuchado por las abuelitas y las que ya tienen tiempo de ser madres, esa media hora no tuve descanso alguno, el minuto entre dolor y dolor eran de contracciones, mi cuerpo diciéndome que estaba listo para que mi hijo saliera de mi, mi hijo diciéndole a mi cuerpo que estaba preparado para salir, puedo jurarles que no sé en que momento perdí la vergüenza pues (si ahora hago bromas), sentí que medio hospital me manoseo y lo peor del caso es que ni besitos pedí, lo que me reconfortaba es que mi amado si me los daba después de cada inspección. Lo que recuerdo entre dolor y dolor de esa media hora fue que sonó mi celular, tales eran los nervios de mi amado que en lugar de contestar colgaba, cuando por fin le atinó a la tecla correcta le dijo a mi madre, señora ya no tardan en meterla a quirófano ya casi termina de dilatar. A las 6.40 llegó el medico quien venía de atender otro parto, escuché el plaf de los guantes de latex, -Hija necesito que abras las piernas y pujes cuando sientas una contracción- me dijo,- Bien, ya te vamos a meter a quirófano ya dilataste completamente. Salió el medico, entró a los pocos segundos el camillero, solté un fuerte grito que hizo que mi amado entrara corriendo al cuarto y le preguntará al camillero si necesitaba ayuda, el camillero le sonrió, no te preocupes así es esto; me acomodó en la camilla y a toda velocidad al menos así lo sentí me transporto hasta el quirófano, yo sólo escuchaba a las enfermeras que entre me echaban porras y otras más voces de no aprietes hija que lastimas a tu hijo, relájate, respira, no grites porque tensas el cuerpo, y yo pensaba, no grites mis huev… y como buena yo, seguí haciéndolo, Al llegar a la cama de los estribos me acomodaron rápidamente, sentí un líquido caliente entre mis piernas, después uno más frío, seguido por un tercero, el ginecólogo preparado, el pediatra preparado, las enfermeras preparadas, todo dispuesto; - Estamos listos linda, ahora sentirás una contracción ha llegado el momento de pujar- Me dijo. Por un lado pensaba en como podía estar tan calmado, por el otro no esperé a que terminará de hablar antes de pujar, fueron dos seguidos, dos pujidos dados ya no con el cuerpo pues desde media hora antes deje de sentirlo, hubo una fuerza mayor la que me llevó a dar ese grito desgarrador conforme mi hijo cruzaba el canal de parto y aparecía por primera vez en este mundo, dos pujidos, menos de cinco minutos mi hijo estaba llorando con todas sus fuerzas, moviendo los brazos de forma descontrolada, de fondo se escuchaban sonidos de tijeras, voces extrañas, fuera de este mundo, lo único terrenal era ese sonido de gatito mojado, lo único que existía eran esas manos dando brazadas en el aire, yo lo veía ahora flotando, ahora dentro de la incubadora, ahora nuevamente en el aire, ahora al lado mío calientito y yo temblando de frío, le acaricié la mano, lo besé con todo lo que me quedaba de fuerza, lo sostuve eternamente y después se lo llevaron y mi corazón se partía, mis primeras palabras hacía él fueron, por fin cooperaste hijo, la primera imagen cercana que tuve de él fue de sus testículos, -Ya sabía que era niño doc, pero gracias por esa primera imagen que me ha dado de él- Le dije, regresó todo el buen humor, contesté las preguntas del médico; Sí todavía estoy lúcida pensé, después de terminar su chamba y dejarme como nuevecita, me envolvieron en unas sábanas como tamal oaxaqueño,- Durante la próxima hora no te podrás mover para nada, sentirás esto y aquello, todo normal, Felicidades, hiciste un buen trabajo, eres mamá.
Salimos nuevamente rumbo a mi cuarto, la primera cara que vi al llegar al pasillo fue la de mi amado esperando que llegara, corrió y me beso, después vi a mi madre, - ¿Si o no es lo mejor que te ha pasado en la vida? me dijo, no fue necesario que le respondiera, creo que ese silencio fue bien interpretado, - Ya lo viste?- Le dije a mi amor, - Si- Me dijo todo emocionado con la voz entrecortada. –Se parece a ti mi amor. le dije- tampoco hizo falta respuesta ante cosa tan evidente, se parece a mi amor. Finalmente me dejaron en la cama, a las ochenta mil horas me di cuenta de que traía pañal, físicamente me sentía extraña, eufóricamente agotada, con mucha fuerza espiritual pero con nula fuerza en los músculos y articulaciones, después de contemplar un momento a su hijo y a su nieto respectivamente, mi amado y mi madre entraron a mi cuarto, ambos con las lágrimas a flor de piel, -Ves que si podías mi amor, si pudiste y tenemos un bebé- Me dijo mi hermoso y no me quedó más que soltar esas lágrimas que estaban aguardando para ser derramadas. Por supuesto el cielo también tuvo su participación en este alumbramiento, pues una hora después de que viera por primera vez el rostro de mi hijo sucedió algo mágico, las nubes se cerraron completamente, el viento sopló cada vez con mayor intensidad y finalmente la felicidad fue compartida, llego la lluvia a llevarse todo el pasado y dejarnos a este precioso futuro llamado Nimrod Zahid.
Así es como Cacahuate vino al mundo, ya vendré a contar como han sido estos días con él a mi lado.
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2 comentarios:

On 14 de mayo de 2009, 18:48 , dulce dijo...

Niña, me tenías contando los segundos. Este cacahuate resultó todo un divo. Y tu narración, novelesca.

Te deseo mucha suerte y paciencia. Más felicidad que la que tienes es imposible.

TQM.

 
On 9 de junio de 2009, 15:59 , jaspo dijo...

Gracias por compartir la magia de la vida, con tus sentidas letras.
Bienvenida a la perspectiva del nuevo mundo de la paternidad.